CRYPTID: “¿Cómo algo tan simple puede ser tan profundo?”

Puntos fuertes: Deducción emocionante, Rejugable, Económico

Cuando este juego llegó a la tienda, lo abrí con cierto interés dado que los juegos de deducción tienen un lugar especial en mi corazoncito. Siendo a hasta 5 jugadores, esperaba que hubiera cartas para draftear (Misterio de la Abadía), identidades secretas a descartar (Mr. Jack), localizaciones ocultas a descubrir (La Furia e Drácula) o cualquier otra mecánica presente en decenas de juegos de este estilo.

Sólo encontré un tablero hexagonal minimalista, y unos pocos cubitos de madera para cada jugador. Sorprendido, rebusqué en la caja y di con los libros de pistas de cada jugador. Y ahí comenzó la magia.

El juego parte de una premisa aparentemente sencilla: la criatura a encontrar, llamada Cryptid, se encuentra en uno de los hexágonos y los jugadores deben deducir la casilla en cuestión. Para ello, cada jugador cuenta con una pista diferente que acota esa localización, ya sea por encontrarse en un tipo de terreno concreto o a cierta distancia de un punto del mapa.

Partiendo de esa fase, cada jugador en su turno puede seleccionar un hexágono y preguntar a otro jugador si, según su pista, la criatura podría ser encontrada en esa casilla. Dependiendo de la respuesta, el jugador interrogado colocará un cubo o un disco de madera como recordatorio. Y así, sucesivamente, los jugadores van turnandose para ahcer preguntas.

¿Y dónde está la emoción, pensaréis? Pues que el juego, más que en deducción, se basa en triangulación. Y es necesario conocer las 5 pistas para localizar correctamente a la criatura. Y cada jugador, sólo conoce su pista. Por ello, la partida es un festival de preguntas afiladas donde los jugadores analizan las respuestas que ha dado cada uno para adivinar de qué se trata su pista, mientras triangulan y acotan la localización de la criatura y a la vez intentan ser lo más ingeniosos posibles para despistar a sus oponentes.

El propio juego tiene, además, una rejugabilidad asombrosa:

  • Un centenar de pistas diferentes en cada cuaderno de pistas
  • Decenas de escenarios diferentes
  • Un tablero modular
  • Modo díficil con pistas más vagas para los que les guste devanarse los sesos
  • Cada escenario usa pistas diferentes para cada jugador para ajustar las partidas a 3, 4 o 5 jugadores (por lo que, cada escenario realmente son tres)

La posibilidad de jugar una infinidad de partidas diferentes y una simpleza que hace posible explicarlo a jugadores noveles en 2 minutos lo convierten en un juegazo por pleno derecho. Un juegazo que por sólo 35 euros (muy por debajo de la media de otros juegos de mesa) podrá formar parte de tu colección de juego. ¡Vive la experiencia criptológica definitiva!

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