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Reseña de Gaia Project

Puntos fuertes: asimétrico, rejugable, profundo

El hijo pródigo del clásico Terra Mistica se mantiene firme en el top 10 mundial de los juegos de estrategia. Y lo sigue haciendo sin despeinarse. Si aún no lo conoces y te gusta el gestionar y construir, sigue leyendo porque es posible que encuentres el juego de tu vida con el que querrás casarte y tener abundante progenie.

Para empezar de forma impactante, me es imposible elegir cuál de sus muchas bondades introducir. Por ello, en vez de comenzar con todo lo bueno que tiene, daré inicio a este embate con lo que NO tiene.

Y es que Gaia Project no tiene dados. Olvídate de rezar al dios de los cubos. Tampoco tiene cartas. No tendrás que sufrir el azar de estar robando de un mazo aleatorio (salvo en el modo solitario; todo no podía ser, padawans míos). Y, cómo no, podrás respirar tranquilo pues en este juego espacial se sustituyen láseres y cañones por colonizadores y terraformadores. Todo es cuestión de expandirse y crear federaciones muy diplomáticamente.

Pero entonces, ¿qué es lo que SÍ tiene este magnífico juego? Vayamos por partes, no sea que la inmensidad del espacio nos acabe por desorientar.

Tablero modular

Nunca vais a jugar dos partidas iguales, eso tenedlo por seguro. El tablero de juego se compone por losetas hexagonales, cada una incluyendo 19 casillas donde se podrán encontrar toda una variedad de planetas de diferente habitabilidad. ¡Incluso planetas transdimensionales! Aunque el juego muestra una configuración inicial recomendada, estas losetas se puede colocar aleatoriamente y, además, es posible rotarlos para cambiar aún más la forma del área de juego. Es importante mencionar que la cantidad y colocación de losetas es diferente a 1, 2 o 3-4 jugadores, por lo que el mapa siempre se ajustará perfectamente al grupo de jugadores.

Para hacer cada partida aún más única, los objetivos (los que otorgan puntos de victoria) de turno a turno y los de final de partida cambian completamente durante cada preparación. Esto obliga a los jugadores a replantearse cuáles serán sus prioridades al inicio de juego. Construir en abundancia está bien, pero a veces habrá que hacerlo en planetas Gaia, otras veces habrá que separarse por varias losetas, o incluso puede que interese formar federaciones entre ciudades lejanas. Los objetivos de turno a turno nos pondrán en jaque, dándonos a elegir entre optimizar nuestra economía o elegir una construcción menos interesante a cambio de ganar puntos de victoria.

Siguiendo la misma línea, las tecnologías disponibles en cada rama de ciencia también son repartidas aleatoriamente, obligándonos a tomar decisiones estratégicas entre la tecnología deseada y la rama de ciencia que interesa desarrollar.

Tablero de jugador

Es apasionante ver que en un juego para 1-4 jugadores hayan incluído 14 razas únicas para jugar, repartidas en 7 tableros de doble cara. La única limitación es que un jugador no puede optar a la raza del reverso del tablero de otro jugador. Lo cual lo hace interesante, porque todos partirán con mecánicas innatas que facilitan estrategias diferentes. Esto significa que un jugador necesitará, como mínimo, 14 partidas para probar todas las razas. Solo probar, porque la maestría no se obtiene es una única sesión.

Es digno de mención el sistema que han implementado para gestionar los recursos (dinero, mineral y ciencia). Evitando sobrecargar la mesa con muchos montones de contadores, cada tablero de jugador muestra una barra superior que avanza desde el 0 hasta el 15. Con una única ficha de cada recurso, los jugadores pueden llevar la cuenta de sus bienes, facilitando, de paso, saber en todo momento las cantidades exactas. Olvidaos de andar contando monedas o billetes.

Es curioso cómo han conseguido crear una fuerte asimetría asignando a cada raza 1 o 2 habilidades únicas, por lo que la transición de una raza a otra es fácil y, una vez familiarizado con un tablero, todas las razas resulta intuitivas.

Fichas de poder

Comúnmente también llamado “energía”, estas fichas que se van ciclando entre las tres secciones centrales del tablero de jugador permiten adquirir una gran variedad de bienes. El truco está en que los contadores deben ir recargándose desde la sección uno a la dos, y después de nuevo de las dos a la tres. Sólo los contadores de la sección tres podrán consumirse, pasando de nuevo a la sección uno, en un perpetuo ciclo. La gracia reside en que pocos contadores pueden ciclarse rápido, pero podrás obtener pocos bienes. En cambio, una gran cantidad de contadores tardará mucho más en recargarse pero una vez en la seccion tres, otorgarán riquezas.

A eso hay que sumar que otras mecánicas del juego como el colocar satélites o energizar gaiaformadores retiran fichas de poder del ciclo, por lo que siempre habrá que tener en consideración la cantidad y posición de las fichas de poder.

Duración y tensión de la partida

¿Os sorprendería saber que una partida de Gaia Project sólo dura 6 rondas? Significa que sólo se producirán recursos 6 veces, y con ello habrá que gestionar todas las construcciones, adquisiciones y desarrollos. Es un juego sin azar, donde “lo que ves, es lo que tienes”, y eso lo convierte en un juego muy complejo donde se debe optimizar hasta el último mineral. Porque, no os engañeis, los recursos son limitados. Muy limitados. Y no podréis hacer todo lo que queráis. Tendréis que priorizar, calcular, ajustar y evaluar vuestra estrategia. Esto crea una tensión constante que puede llegar a ser algo sobrecogedora, pero cuando se alcanzan las metas y las decisiones tienen éxito da una grata sensación de logro.

Aun así, el juego es suficientemente profundo para que la mejor economía no gane necesariamente. Gana el que más puntos de victoria tiene. Es más común de lo que parece que, tras calcular las puntuaciones finales, el jugador con unas ganancias asombrosas pierde frente a un oponente con una economía mediocre pero que ha priorizado las acciones que otorgaban puntos de victoria durante la partida. El juego muestra siempre la tendencia a, gracias a sus limitados turnos, terminar antes de que las mejores economías despunten.

Y eso es lo que lo hace maravilloso. Nunca se sabe quién va a ganar hasta el final. ¡La atención, constancia y planificación se recompensan con la victoria!

Si aún no lo habéis probado, acercaos a Trikimailu Jolasak y os lo enseñaremos. A mí me ha dejado huella. Seguro que a vosotros también lo hará.


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