RESEÑA MONOLITH ARENA

Puntos fuertes: 1vs1, asimétrico, dinámico

Siguiendo los pasos del reconocido Neuroshima Hex, este juego es el perfecto cruce entre un wargame y un juego de cartas. Bebe de lo mejor de ambos mundos y los fusiona, arreglando las carencias de cada lado. Y añade un giro de tuerca con los monolitos (de ahí el nombre del juego). Si aún no lo has probado, sigue leyendo para saber por qué deberías.

Lo bueno de los wargames

Los juegos de batallas son visualmente impactantes. Ver grandes cantidades de figuras posicionadas en la mesa, listos para cargar, inspira cierta epicidad. Monolith Arena simula este tipo de juegos, poniendo a tu disposición casi una decena de campeones únicos que podrás posicionar y mover en el tablero para superar a tu oponente. Su similitud es particularmente parecida a los juegos de escaramuzas, los cuales hacen uso de un número reducido de unidades singulares que, en contraste, tienen muchas habilidades y opciones de acción.

Lo malo de los wargames

Por otro lado, los juegos de miniaturas son difíciles de transportar por el volumen de las figuras, requieren de grandes mesas y abundante escenografía. Todo ello los hace difíciles de jugar si no se dispone de un lugar dedicado para ello. En Monolith Arena, todo lo que necesitas es una pequeña superficie del tamaño de una mesita de camping. Sin contar que la caja del juego es fácilmente transportable.

Además, los juegos de batalla siempre han tenido gran dependencia de los dados para crear la emoción de la incertidumbre a base de toneladas de azar. No es el caso esta vez, pues Monolith Arena no tiene dados. Los movimientos y los ataques planeados nunca pifiarán por culpa de la mala suerte. Lo que prima es la estrategia.

Lo bueno de las cartas

Lo jugadores de cartas siempre valoran un punto fuerte de estos juegos: los combos y las sinergias. La gracia de jugar con cartas de grandes textos explicativos es buscar nuevas formas de interacción para obtener un beneficio mayor. Monolith Arena facilita esta experiencia. Las unidades pueden posicionarse de forma que se cubran los puntos débiles, y las losetas de runa permiten potenciar a aquellos que están adyacentes.

Tal como ocurre con los juegos de cartas, cada jugador irá robando fichas turno tras turno, por lo que decidir si jugar, descartar o guardar cada una (sabiendo que, a lo mejor, no vuelves a robar otra igual) es clave. Sobre todo, porque una vez que un jugador ha robado todas sus losetas, el juego termina.

El hecho de que no haya batalla todos los turnos (sólo cuando un jugador roba y activa la orden “batalla”) implica que el posicionamiento de las criaturas no siempre debe dar un beneficio directo, y muchas veces se podrán hacer despliegues preventivos de cara a turnos posteriores.

Lo malo de las cartas

Los juegos de cartas, lamentablemente, suelen limitarse a que las criaturas atacan o defienden. En Monolith Arena, cada loseta hexagonal tiene seis lados, mostrando qué ataques, defensas o habilidades dispone en cada lado. Esto significa que cada unidad puede hacer diversas tareas dependiendo de la orientación de cada uno de sus lados, por lo que el posicionamiento (algo muy poco aprovechado en las cartas) es crucial.

Más aún, los combates con cartas se resuelven por turnos, donde un jugador realiza sus ataques y en el turno posterior el oponente lleva a cabo los suyos. Monolith Arena presenta un forma diferente de combatir. La batalla es simultánea donde los jugadores no activan las unidades. En cambio, los ataques se resuelven por orden de iniciativa, por lo que los jugadores deberán posicionar sus tropas prestando mucha atención en quién tendrá preferencia.

Los Monolitos (*golpe de un gong lejano*)

La guinda del pastel es el Monolito. Se trata de una torreta compuesta por tres losetas modulares montadas una sobre otra. El juego parte con un simple objetivo de victoria basado en estas figuras: el jugador que más daño haga al monolito opuesto será el ganador. 

¿Dónde está la magia entonces? En que estas torres pueden ser desplegadas en cualquier turno, moviendo las losetas inferiores a casillas adyacentes. Esto permite crear un “escudo” temporal para proteger el monolito, crear un muro para cerrar el paso a unidades enemigas o extender las losetas como un apéndice para invadir terreno hostil.

¡Y es mejor todavía! Estas losetas inferiores están, de base, vacías; puedes poner en ellas cualquier ficha, ya sea unidad o runa, de todas las disponibles antes de empezar la partida. Esto permite reservarte dos piezas clave que se ajusten a tu estrategia o sean indispensables para un combo, e introducirlas en el tablero en el momento clave (así no dependes de robarlos).

Si sumamos las decenas de tácticas que pueden adoptarse con estos monolitos al hecho de que cada una de las cuatro razas asimétricas (y más que están en camino en expansiones) es completamente diferente en unidades, habilidades y sinergias, nos encontramos con un juego de duelos con gran rejugabilidad y profundidad. Y si sois más de dos, el propio juego incluye modos de juego de 1vs2 y 2vs2.

Por ello, la pregunta más importante es: ¿cómo es que aún no has probado Monolith Arena? Pásate por Trikimailu Jolasak, prueba unas partidas, y haznos saber en los comentarios qué te ha parecido y cuál es tu raza favorita. ¡Sed buenos!

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