8 cosas que aprendrás con juegos de mesa

Tal como mencioné en el artículo de los juegos de cartas, los beneficios que aportan los juegos de mesa aún no están socialmente reconocidos. Y es que, al tener como referencia juegos más tradicionales y aleatorios como la Oca, el Parchís o el Palé, muchas personas no conocen las innumerables habilidades que se desarrollan con los juegos de mesa más actuales. Tampoco ayuda la costumbre de usar juegos como herramienta vehicular para practicar áreas de la educación reglada. No digo que no sea un uso loable del juego de mesa, pero en mi (siempre particular) opinión enmascara el verdadero potencial. Un potencial que es tan obvio que es fácil no verlo.

 

Si, ya existen lo que se denominan “juegos educativos”. Pero esa separación entre tipos de juegos sólo son aplicables a jugueterías. Dentro del universo de los juegos de mesa, ese tipo de término hace más daño que bien, condicionando al público (sobre todo familiar) a ciertos prejuicios injustificados. “Quiero un juego, pero que le enseñe cosas al niño”, “esas cosas complicadas mejor no”, “¿no tienes lo mismo pero como para niños?” son frases típicas de quienes tienen una imagen poco realista de lo que es un juego educativo: muchos colores, poco interesante para un adulto y que abuse de formas geométricas para estimular a un infante.

 

Os contaré un secreto. Si un juego requiere pensar algo más allá de tirar un dado y avanzar tantas casillas, ya se trata de un juego que educa. Lo que públicamente no se reconoce (aunque cada vez más, afortunadamente) es que un juego de mesa es la herramienta perfecta para preparar los jóvenes para lo que el mundo les depara en el futuro. No hablo de aprender a resolver ecuaciones, practicar idiomas o repasar ciencias naturales. Hablo de competencias básicas para un adulto que muchas personas parecen dar por hecho que se desarrollan solas, como si fuera algo tan simple y obvio que cualquier niño lo aprenderá por mera observación. Y no se a vosotros qué os parecerá, pero creo que la (poca) televisión que veo me demuestra que los jóvenes no se convierten en adultos preparados para la vida por arte de magia.

 

Vayamos por partes, como las ya típicas listas que vengo marcando desde septiembre en estos artículos, que os harán entender que los juegos de mesa deberían ser un punto obligatorio en la agenda de cualquier familia:

 

 

  • Socializar en un entorno sano

 

 

A estas alturas, en pleno auge de los juegos de mesa, está bastante claro que son la excusa perfecta para juntar varias personas  en un mismo lugar, sin pantallas, ni móviles, ni distracciones. Es el nexo de unión entre gente que no tiene mucho en común y la herramienta para crear vínculos entre unos y otros. Y una práctica solución para los más tímidos. Incluso para los que prefieren el formato de juntarse en un bar, pueden optar a la versión mejorada de “cañas + juego”. Sin contar que estos juegos son la alternativa sana a los salones de apuestas. Si legalmente el gobierno no va a tomar medidas para acabar con esa peste, hagámoslo nosotros proponiendo otras opciones.

 

 

  • Diplomacia y perspicacia

 

 

Vale que el juntarse en torno a un juego de mesa es una excusa para charlar y echar unas risas. Pero muchos juegos requieren que los jugadores hablen, interactúen y negocien entre ellos como mecánica fundamental para ganar. Son procesos de tira y afloja, de buscar el beneficio propio de una forma suficientemente atractiva para que otros nos dejen proceder, analizar las intenciones ajenas ante una oferta aparentemente demasiado buena, de formar alianzas para encontrar la fuerza en la unión. En esencia, lo que un adulto debe hacer en el día a día, tanto en la vida laboral como en la personal.

 

Al fin y al cabo, es importante saber desenvolverse en situaciones donde la negociación y la perspicacia son cruciales. No queremos ser demasiado inocentes para decir que si a todo, ni tampoco cerrarnos puertas al decir que no sistemáticamente. Los juegos de mesa nos enseña a buscar un equilibrio y puede convertir los más pequeños en grandes negociadores en un futuro próximo.

 

 

  • Cálculo rápido

 

 

Los juegos de mesa tienen un sistema de juego, un compendio de reglas que permite a los jugadores tomar decisiones y realizar acciones que les acerque más a la victoria. Estas acciones suelen incluir, a menudo, dados, cartas con valores numéricos, recursos (en forma de monedas de diferentes valores o cubos de colores) y métodos de obtener puntos que marcarán la victoria. Y, claro, todos estos elementos se deben sumar, restar, agrupar, dividir y multiplicar. Si le sumamos la necesidad de valorar jugadas por adelantado, en el transcurso de una partida un jugador realiza una infinidad de cálculos rápidos, a veces incluso sin darse cuenta de ello.

 

Y yo siempre pongo el mismo ejemplo. Es agotador pasarse horas en el supermercado calculando cuál es el precio más rentable. O llegar a caja y darte cuenta que te has pasado del presupuesto. Cálculo rápido, puede que no salve vidas, pero ayuda mucho.

 

 

  • Análisis de estadística y estimaciones

 

 

Siguiendo el hilo de los números, los juegos de mesa también refuerzan en gran medida la importancia de la estadística y la capacidad de hacer estimaciones certeras. Si las operaciones y el cálculo rápido eran la base para jugar, la estadística y estimaciones es lo que un jugador usa para hacer previsiones a largo plazo y, así, tomar las decisiones más óptimas. ¿Es mejor obtener 5 créditos de golpe o recibir 1 por turno? ¿Es mejor lanzar un dado con buena probabilidad de éxito, o dos dados con menos posibilidades? Son las preguntas que un jugador evaluará durante el transcurso de las partidas. Por supuesto, la respuesta debería ser siempre “depende”, y es ahí donde entra en juego la capacidad analítica de una persona para discernir qué opción le dará mayor beneficio de cara al final de la partida.

 

  • Evaluación de riesgos

 

 

En un juego competitivo, pocas veces vamos a poder jugar tranquilamente sin tener que tomar decisiones difíciles. Algunas de esas consideraciones están relacionadas con el azar, en especial los momentos en que podemos actuar con seguridad y quedarnos con un pequeño beneficio o, por el contrario, arriesgarse a obtener mayores beneficios a cambio de una posibilidad de no obtener nada. Sea porque necesitemos una tirada concreta en una tirada de dados, robar una carta particular del mazo o que un oponente fracase en su intento de frustrar nuestros planes, la habilidad de evaluar los riesgos potenciales de cada elección antes de comprometerse es una habilidad mandatoria para el día a día de los adultos. Porque fallar por ser demasiado impulsivo no es agradable, pero vivir retraído por exceso de precaución es una tortura.

 

En el día a día, está claro que discernir la viabilidad de inversiones, mensualidades y caprichos antes de realizar el gasto es una habilidad esencial para una vida estable.

 

 

  • Gestión de recursos y planificación

 

 

Gestionar tus recursos es una de las habilidades más importantes (casi podría decir la más importante) en la actualidad moderna. Cada vez hay más gastos, se están popularizando los micropagos y desarrollar la capacidad de gestionarlo de forma ordenada ayuda a tener una vida con menos sustos. Porque sería ideal vivir en un estado de bienestar donde cada ciudadano tuviera un poder adquisitivo suficiente como para vivir con tranquilidad, pero desgraciadamente cada vez son más personas las que tienen que medir cada euro para llegar a fin de mes.

 

Pero no sólo es el dinero lo que conviene gestionar. Los juegos de mesa, especialmente los que cuentan con un número fijo de turnos, nos enseñan a planificar algo más valioso que el dinero: el tiempo. En una realidad donde parece que nunca tenemos suficiente tiempo para atender todos nuestros quehaceres, una realidad que nos achucha con minitareas y mini-interacciones, donde móviles y ordenadores monopolizan nuestra atención, es más importante que nunca saber priorizar. Ser capaces de identificar lo que es tiempo de calidad y diferenciarlo de “pasaratos”. Un juego nos indica que disponemos, por ejemplo, de 6 turnos para hacer todo lo que podamos; y queda claro que es imposible hacerlo todo. Una perfecta simulación de la vida.

 

 

  • Saber esperar y respetar turnos

 

 

Acostumbrados al aquí y ahora de la industria audiovisual actual, los juegos de mesa requieren respetar un orden de turno, ya sean turnos de jugador y/o fases del juego. En una realidad donde nadie está dispuesto a esperar a que terminen los anuncios, los servicios de streaming a la carta están a la orden del día y los videojuegos son más rápidos y frenéticos que nunca, nunca está de más tomárselo con calma donde la máxima es respetar el tiempo de acción de cada jugador, ya sea para disfrutar de una tarde relajada o para aprender a controlar la impaciencia.

 

 

  • Adaptabilidad y autosuperación

 

 

Al igual que en los videojuegos, los juegos de mesa son un proceso de aprendizaje donde no siempre lo harás perfecto a la primera. De hecho, es probable que las primeras partidas únicamente sirvan para familiarizarse con las particulares mecánicas de forma que el resultado final pueda ser mejorado poco a poco. Tal como ocurre en los deportes, tanto olímpicos como electrónicos, la misma estrategia no siempre funcionará por muy pulida que esté. Es necesario desarrollar una mente abierta para ser capaces de adaptarse a las dificultades que vayan surgiendo, en vez de bloquearse en la primera traba.

 

 En cambio, a diferencia de muchos juegos audiovisuales, los cuales requieren repasar las repeticiones una y otra vez por lo rápidos y vertiginosos que son, los juegos de mesa suelen ofrecer una puntuación final con la que valorar lo eficiente que has sido y, además, las partidas suelen ser lo suficientemente pausadas como para reflexionar sobre cómo mejorar el resultado. Al fin y al cabo, si una persona ve que es capaz de mejorar en un juego, podría deducir que podría hacer los mismos con el resto de aspectos de su vida. ¿Que soy un idealista? Puede, pero sabes que en realidad tengo algo de razón.

 

Estas competencias principales (junto a otras secundarias) serán la espina dorsal de los talleres educativos “Aprende a Jugar” que organizará Trikimailu Jolasak próximamente.Estad atentos a las redes, pue muchas cosas van a empezar a pasar. ¡Ya es hora de que el juego de mesa tenga el trono que le pertenece por derecho!

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