LAST BASTION reseña

Last Bastion, el juego cooperativo que enseña que tras la tormenta no viene la calma, si no una tormenta más grande. Parece incluso que el propio juego lo hace a propósito, dejar manga ancha a los jugadores en las primeras rondas para que se confíen, y después apelotonar esbirros que propinan palizas skin. Aplica ese tipo de ensañamiento que no sólo duele, si no que es recordado años más tarde junto a un particular escozor en el trasero. No es que el juego sea imposible, pero cuando las mismas instrucciones se dignan a avisar que es común perder repetidas veces antes de tener una oportunidad de salir victorioso, uno debería saber dónde se está metiendo.

 

De qué trata Last Bastion

 

Lo primero es tener una idea general del juego. Si alguien tiene conocimiento, es una reimplementación (llamémoslo lavado de cara) del aclamado Ghost Stories. Las personas más dependientes del idioma castellano podrán por fin disfrutar a una variante del juego original. En fin, vayamos al grano: se trata de un cooperativo donde los jugadores deberán defender el centro de la mesa de incesantes hordas de enemigos que irán rodeando el exterior de la fortaleza hasta hacerla caer. Los personajes deberán debatirse entre usar las instalaciones de la fortaleza para mejorar las defensas, luchar contra los esbirros para reducir su número y moverse a posiciones clave. ¿Parece simple? Lo es. Y es lo que lo hace tan difícil de gestionar, dado que no se disponen de acciones para hacerlo todo.

 

Las difíciles decisiones

 

Un personaje en su turno puede moverse una loseta y, además, luchar contra un monstruo adyacente o usar la habilidad de la loseta donde se encuentra. A eso hay que sumarle que al comienzo del turno de cada jugador, un nuevo esbirro aparecerá (¡y a veces varios a la vez!), por lo que salvo que todo jugador elimine un esbirro por turno, es cuestión de tiempo que acaben rodeando la fortaleza y vencerá el mal.

 

La única forma de anticiparse a esta situación es intentar eliminar dos monstruos a la vez, pero únicamente es posible si se está situado en una esquina (adyacente a dos casillas de monstruo) o si se dispone al personaje tirador. Y claro, estar en la esquina significa que en el movimiento el héroe estará muy limitado el turno siguiente; ello repercute a que posiblemente no llegue a la loseta clave o a estar adyacente a un enemigo problemático.

 

No termina ahí. El combate funciona mediante dados, por lo que es posible que una lucha fracase (y ocurrirá, muy a menudo) y la criatura siga campando a sus anchas un turno más. Aunque el juego tiene mecánicas para suplir este azar, activar esas opciones significa gastar acciones en no pelear. Y mientras los esbirros seguirán surgiendo sin parar.

 

Cooperación

 

Por todo lo mencionado arriba, sin cooperación es imposible superar este juego. Los jugadores deben cubrir a sus compañeros, sincronizarse para no dejar huecos y estar siempre alerta del siguiente enemigo que sale. Como toda la información es abierta, el juego tiende a desarrollar efecto líder si un veterano se encuentra entre varios novatos. Esto se debe a que existe una curva de aprendizaje muy elevada; se deben descubrir las jugadas más óptimas para evitar que los monstruos rodeen la fortaleza. Y, claro, la presencia de un veterano estropea la diversión y emoción de este rompecabezas, dado que presentará las mejores soluciones. Por ello, lo ideal sería jugar en un grupo donde todos tienen el mismo nivel y conocimiento del juego.

 

Modo solitario

 

Como ocurre con muchos juegos cooperativos, este también incluye un modo solitario. Last Bastion escala perfectamente en relación a la cantidad de jugadores. En el caso del modo solitario, el jugador puede decidir con cuántos héroes va a jugar. Así, el juego puede ser un interesante rompecabezas donde deberá decidir con mucho cuidado donde mueve cada peón, especialmente si se atreve a jugar con cuatro héroes.

 

Rejugabilidad

 

Las losetas de la fortaleza se colocan aleatoriamente, el orden en que surgen los monstruos es diferente y el jefe final es siempre variable. Si ya con todos esos factores el juego no es suficientemente rejugable, puede volverse más desafiante añadiendo varios jefe finales en el mazo. Normalmente, cuando se derrota el líder enemigo la partida termina en una victoria, por lo que los jugadores pueden quemar todo lo que les queda en un último intento desesperado. Al haber más de uno, la decisión de sacrificar todos los recursos sabiendo que el juego aún está lejos de terminar añade toda una nueva capa de estrategia al juego.

 

Por si ello fuera poco, el máximo de héroes en cada partida es de cuatro, pero Last Bastion presenta ocho personajes, cada uno con una habilidad única. Uno de los puntos fuertes del juego es en dominar las diferentes combinaciones posibles de héroes que se pueden hacer, ya que las habilidades disponibles condicionarán mucho la forma de jugar.

 

Tal como triunfó ghost Stories, Last Bastion viene pisando fuerte como alternativa cooperativa a otros juegos similares sin necesidad de enormes despliegues ni millones de cartas y contadores. La dinámica del juego es estupenda, y aunque narrativamente no tiene la profundidad de otros, su mecánica es impecable. Ofrece ese punto de desafío que dan ganas de jugar otra partida tras una derrota. Si sois jugadores que evitan productos como Arkham Horror por la duración y cantidad de componentes, pero están deseando enfrentarse a un desafío mayor (y menos aleatorio) que la de títulos como Pandemic, felicidades. Habéis descubiertos una pequeña gran joya.

 

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