RESEÑA CIRCADIANS

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es colocación de obreros? ¿Es distribución de dados? ¿Es gestión de recursos? ¿Es un lagarto que envenena a Spock? ¡No! Es todo ello a la vez. Bueno, menos un pájaro o un avión. Y si, es un lagarto (o en todo caso, puedes desarrollar lagartos espaciales).

Qué decir de esta pequeña maravilla que ha llegado a mis manos, después de haber pasado por las redes con disimulo. Hay mucho que contar, aprovechando que aún me dura el hype tras haberlo probado, así voy a ir por partes como siempre para no liarme en el proceso. Empecemos:

Lo bueno viene en frascos pequeños

Es increíble la cantidad de componentes que incluye una caja que ocupa la mitad de los juegos de mesa de su género. Una decena de tableros, cuarenta dados, más de un centenar de contadores, cartas de todo tipo, pantallas y tableros para los jugadores, componentes de cartón… Todo ello en una caja poco más grande que la palma de mi mano (y tampoco las tengo tan grandes. Las manos).

Más aún, la calidad de cada pieza es exquisita. Los recursos tienen formas y colores muy definidos. Las piezas de cartón son gruesas y resistentes. El arte, a pesar de carecer del dinamismo de otros juegos, es resultón y sus colores son claros e identificables; todos los tableros indican toda la información necesaria sin confusión alguna. Los propios hexágonos que se incorporan al tablero de planeta quedan encajados perfectamente, sin soltarse o doblarse. Todo ello por el módico precio de 45€. Tal vez incluso se podría haber producido por 40 euros, pero prefiero que hayan priorizado la calidad del producto.

Como añadido, la propia caja del juego tiene un diseño magnífico donde cada pieza puede guardarse en su hueco, sin necesidad de bolsas o plásticos protectores y sin peligro que se desparrame y desordene todo.

Juego amigable

En algunos juegazos de temática futurista, tales como Gaia Project o Anachrony, es común que la tensión de la partida se genere mediante escasía de recursos. Los jugadores se ven forzados a exprimir sus cerebros para realizar cada acción, dado que un error de cálculo puede conllevar que todos los planes fracasen como piezas de dominó.

En Circadians, se invierte la fórmula. Es posible conseguir cantidades ingentes de recursos con mucha facilidad, a cambio de que cada acción requiere un gasto importante. De esta forma, los jugadores tendrán un inicio de partida más cómodo donde podrán desarrollarse con facilidad. Aunque de cara a la puntuación final el juego sigue requiriendo devanarse los sesos, todos los jugadores disfrutarán de la partida y tendrán sensación de progreso independientemente de sus puntos. Es un rasgo que cada vez agradezco más, especialmente para jugadores nuevos (si, los jugadores veteranos siempre acaban rompiendo este tipo de sistemas, pero ello no excusa que los noveles lo sufran).

¿Azar? En su justa medida

El juego tiene dados, si. No os echeis a temblar aún. Hay muchas personas (entre ellas yo el primero) que vinculan el azar de lanzar dados a la expectativa de “quien mejor suerte tenga, gana”. Y es que, como jugadores, queremos sentir que tenemos agencia en el juego y tanto si ganamos como si perdemos, que lo hagamos por nuestras propias decisiones. Más de un juego llega incluso a la desfachatez de poner caras blancas en los dados: “mira, toda la gestión y gasto de recursos que has hecho es para obtener… ¡nada! Felicidades”.

Llegados a este punto, algunos sistemas incluyen mecánicas que permiten compensar o controlar la aleatoriedad de lanzar un dado, sea repitiendo tiradas, cambiando la cara del dado u obteniendo fichas comodín que se pueden gastar ante un mal resultado. El problema que ocurre la mayoría de las veces es que el uso estas contramedidas requiere de base un gasto. Un gasto que los que tienen buenas tiradas no deben hacer. Por lo que es posible controlar el azar, pero el que tiene mala suerte seguirá siempre quedando por detrás (todas las quejas furiosas de los fanboys de “me gusta tirar un dado y a ver que pasa” en los comentarios, por favor. De vosotros tampoco me he olvidado)

Qué ha hecho Circadians para compensarlo? Buscar un punto intermedio. Por un lado, tiene mecánicas para manipular resultados de los dados que no conlleva coste alguno. Por otro lado, algunas acciones requieren tiradas específicas, por lo que sacar siempre seises en los dados puede llegar a ser más un problema que una solución (aunque si, el 6 es mejor en general). De hecho, los métodos de conseguir puntos, y así ganar la partida, requiere usar todas las caras de los dados, por lo que idealmente hace falta gran variedad de tiradas. Por último, al cosechar recursos, cada tipo tiene su tabla en relación al número del dado. Me explico: cuanto más alto el dado mejor, pero para conseguir energía un 5 y un 6 dan lo mismo, para obtener agua un 4 y un 5 dan lo mismo, etc. De esta forma, a veces con tiradas inferiores se puede conseguir el mismo beneficio que tus oponentes.

Por ello, se trata de un juego donde lo importante es saber cómo usar tus dados, no ser quien tenga más suerte. Y eso es un gran plus para mi.

Rejugable (semi-asimétrico)

Ya se que en cuanto un juego presenta rasgos asimétricos pierdo el culo. Es normal, la asimetría es lo que hace que surja la magia, permitiendo a cada jugador hacer lo suyo sin que nadie pise a nadie (al menos, no demasiado) y, además, multiplicando la rejugabilidad. En Circadians cada jugador contará con un personaje que le otorgará una poderosa habilidad única. A ello hay que sumarle la enorme cantidad de opciones de desarrollo que se presentan (mover cosechadoras, construir instalaciones, crear objetos, negociar con aliens, comerciar…), por lo que los jugadores se irán diferenciando más y más a medida que el juego avanza. Cada partida será siempre diferente.

Más aún. La habilidad de cada personaje potenciará enormemente las acciones realizadas en uno de los muchos tableros, facilitando un área de desarrollo en particular. El hecho de que algunas mejoras brillan en los primeros turnos y otros se hacen notar en el juego tardío no hace más que destacar las diferencias estratégicas que habrá entre jugadores.

Modo solitario

Me ha encantado cómo han resuelto los componentes para el automa. Últimamente se ha vuelto muy popular el uso de mazos de programación para que un jugador pueda disfrutar del juego en solitario. Además de esas cartas, siempre hace falta uno o varios tableros para controlar el progreso del jugador artificial. En Circadians han añadido esas áreas en los reversos de los tableros de los jugadores; hay un total de cuatro reversos de automa, cada uno mostrando un nivel de dificultad diferente. Me pierde la optimización. No me miréis así, se que a vosotros también. Cuando metes un taco de papeles en la impresora y no sobra ninguna, cuando pagas en una tienda y en el bolsillo dispones de la cantidad exacta en monedas, al abrir una caja de dulces y hay exactamente uno para cada persona. Os gusta, y lo sabeis.

En conclusión, Cirdadians: la Primera Luz es un juego que no ofrece nada nuevo en sí, pero funde decenas de mecánicas presentes en diferentes juegos en perfecta harmonía. Y algo así es digno de alabanzas. Es el tutti-frutti de los helados. El mix tropical de los zumos. El Long Island Ice Tea de las bebidas. La barra libre de las bodas. Ya me entendéis.

Deja un comentario