YGGDRASIL CHRONICLES reseña

Os presentamos el juego que permite abofetear a Loki a discreción. El problema es que da igual cuántas veces lo castigues, seguirá haciendo de la suyas; y mientras hay otras cinco malvadas deidades desbocadas al borde del Ragnarok.

Intro 

Yggdrasil Chronicles es un juego cooperativo muy al estilo del exitoso Last Bastion (reseña aquí). Se centra en la mitología nórdica y presenta una estética elaborada y rica en detalles.

Lo primero que llama la atención es la estructura principal que representa el árbol Yggdrasil. Similar a como ocurría con Everdell (reseña aquí), ofrece múltiples superficies sobre los que jugar y colocar componentes. En este caso el árbol ofrece tres niveles separados, cada uno conteniendo tres zonas de juego distinguidos por arte y color (¡el nivel intermedio puede rotar!). Cada una de estas nueve áreas es uno de los mundos que el gran árbol sostiene, y entre los cuales los dioses deberán moverse para evitar las diferentes crisis que irán surgiendo.

Las imágenes de cada mundo son muy evocadoras, así como el arte de los personajes en cartón y las cartas. El juego recopila una enorme cantidad de dioses, jotuns, criaturas fantásticas y artefactos legendarios, cada uno con su nombre, en una lección magistral de folklore. Si eso no fuera poco, el libro de campañas está diseñado de forma exquisita, siguiendo un formato similar al popularizado “libro-juego”, donde cubre diferentes eventos clave de la mitología nórdica. Sinceramente, me resulta imposible jugar a Yggdrasil Chronicles sin aprender en el proceso. Y eso sólo ya tiene su mérito.

Mecánica 

Mecánicamente hablando, a pesar de todas las opciones y componentes, nos encontramos la misma base que denota Last Bastion y otros juegos cooperativos similares.

Empezaré con lo menos interesante, y es que el juego está mecánicamente diseñado para 3 y 4 jugadores (Last Bastion estaba ajustado para cuatro, en comparación mejora el ratio). Se puede jugar en pareja o solitario, pero hará falta manejar un mínimo de tres personajes. 

El resto de aspectos sólo hacen mejorar el juego. Al igual que muchos otros cooperativos aún sin mencionar (Pandemic, Rescate!, Desierto Prohibido y más), la mecánica vertebral es que tras cada acción de un jugador hay una activación enemiga. Esto genera comúnmente un efecto de bola de nieve en potencia. Me explico:

Cuando ocurre un evento negativo, tal como un dios maligno ascendiendo a asgard o liberándose de su prisión, el efecto inicial tiene poco impacto. Pero si no se le envía de nuevo a su lugar de origen de una colleja, en consecutivos turnos comenzará a sembrar el caos. 

Y aquí entra en juego el aspecto desafiante de estos títulos cooperativos: la acción de un héroe sólo puede arreglar un único desaguisado, por lo que el juego se convierte en una carrera de conseguir un objetivo en particular antes de que el caos lo consuma todo.

Estrategia

Hay dos aspectos particularmente innovadores. La primera es la activación enemiga. Los jugadores pueden elegir en qué orden jugar en cada ronda. Antes de que alguien realice su turno, revela una carta de su mazo (que contiene uno de cada dios enemigo) que se coloca en el centro de la mesa; y no ocurre nada, dando un turno de ventaja a los aguerridos héroes. La segunda vez que un jugador muestre ese mismo dios, las cartas volverán a la parte inferior de sus respectivos mazos (esto es clave) y el infame ser actuará. Ahora, habrá que lidiar tanto con el dios como con el problema, o problemas, en plural, que ha generado; cada problema requiere una acción de jugador para solucionar. Por ello, si no se tiene cuidado, en Yggdrasil Chronicles las amenazas se multiplican hasta que la derrota sea inevitable.

Lo realmente destacable es que si los jugadores llevan la cuenta de las cartas jugadas y en qué orden han ido al fondo de su mazo, es posible vaticinar cuándo y qué enemigo se activará cada vez, pudiendo actuar preventivamente. 

El segundo aspecto es que, como en muchos otros juegos, hay dados para añadir cierto azar. Este azar ofrece rejugabilidad y una capa de gestión del riesgo. Lo interesante, en este caso, es que el éxito de cada acción está garantizado. El riesgo y los resultados de los dados sólo determinan el número de heridas sufridas. Por ello, demasiado riesgo acaba matando a un personaje y con la consecuente derrota. Pero los jugadores se ahorrarán la frustración de querer hacer cosas y fracasar en un bucle infinito por pura mala suerte en los dados. 

Ajuste de dificultad y campaña 

He dicho que tiene un modo de campaña? En total incluye cuatro sagas, cada uno con sus propias subfases, a cada cual más desafiante. Esto garantiza horas de diversión para los jugadores, buscando las estrategias para superar cada nivel. 

Y para partidas más casuales, incluye dos dificultades de juego. Éstas cambian las reglas de juego sin alargar la partida, a diferencia de Last Bastion, donde la dificultad se añadía a base de alargar las rondas que se debían sobrevivir. En Yggdrasil Chronicles, más difícil significa más rápido e intenso. Me recuerda en cierto modo a cómo escalaba en dificultad Spirit Island (reseña aquí) donde ocurrían gradualmente más invasiones en un lapso menor de tiempo.

En conclusión, se trata de un producto de buena calidad que está a la altura de los mejores juegos cooperativos. Realmente no veo incentivos claros para decantarse por este título o uno similar, por lo que mi recomendación es que si os gustan este tipo de juegos os decidáis por el que ofrezca la ambientación que más os atraiga. En todo caso, siempre es divertido reunirse en torno a una mesa con cervezas en cuernos y ponerse escandinavo.

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