Xia: Leyendas de un sistema a la deriva

Os presentamos el juego definitivo para jugar a Star Wars pero sin pagar royaltees a Disney.

Empecemos.

Xia: Leyendas de un sistema a la deriva es la predecesora del reciente Western Legends, el cual aún está en proceso de traducción. Como en su estreno en castellano eclipsará por completo el mercado de este tipo de juegos, es buen momento para hacer una reseña y que los lectores tengáis a Xia un poco en cuenta; que os dejáis llevar por el ansia de la novedad y luego el resto del planeta cesa en su existencia para vosotros.

Aventuras espaciales

La premisa del juego es simple: elige una nave inicial, aventúrate en una galaxia hexagonal y “haz cosas”. Cuanta más cosas hagas, más puntos (representado como renombre) obtendrás. El primero en llegar a un número determinado de puntos, elegido al inicio de la partida, gana. Explora nuevos sectores, comercia en planetas aprovechando la oferta/demanda, mina asteroides por sus preciados minerales, caza piratas estelares o roba a comerciantes galácticos, compra nuevas y más grandes naves e instala equipo esencial, tales como escudos, propulsores o armas.

Hay que destacar que cada nave del juego tiene su propia figura única prepintada, junto a su plano de nave. Las características, como energía, almacenaje, impulso y puntos de estructura, también son diferentes en cada modelo. Esto hace de la experiencia algo más personal, y la sensación de progresa al ir adquiriendo naves más grande y mejores es algo emocionante.

Cuando los astros se alinean en XIA

Y porque no todo va a ser planificación y estrategia, el juego está totalmente influenciado y condicionado por lo dados. El movimiento, el combate y la minería dependen de los dados enteramente. Y el equipamiento comprado únicamente afecta al tipo de dado lanzado, siendo un D6 (dado de seis cara) el más barato, y mejorando a D8, D10 y, en caso del equipamiento más caro, D12 (dado de doce caras).

La diferencia entre un dado de seis y una de doce, es que el segundo tiene la posibilidad de obtener resultados superiores al seis, a la vez que tiene más probabilidades de obtener un seis o mayor, en comparación al D6. Por supuesto, nada evita sacar un 2 en el D12 de tus escudos y el oponente saque un 6 en su D6 de misiles y tu nave estalle por los aires. Este tipo de aleatoriedad no suele ser de mi gusto. Aun así, muchas personas se desviven por la emoción del azar, y este juego está hecho para ellos.

Por suerte, no existe la eliminación de jugador. Así pues, puedes estrellar tu nave tantas veces como quieras ya que seguirás en la partida. ¡Pero cuidado! Cada vez que revivas de un espantosa muerte perderás un valioso turno que tus oponente aprovecharán para tomar la delantera.

Duración variable

Como ya he mencionado antes, la cantidad a la que debe llegar un jugador para proclamarse vencedor es variable. El juego, de base, incluye una tabla donde se puede contar hasta 30, el cual se supone que es la duración de una partida completa. Claro que, una sesión de estas características fácilmente llegará, e incluso superará, las tres horas. Por ello, es posible escoger números más bajos, como quince, para partidas más reñidas que rondarán las dos horas. Incluso se puede jugar a diez o cinco puntos para sesiones cortas de una hora o menos, en caso de que no se disponga de mucho tiempo.

Sandbox limitado

A pesar de que el juego alardea de ofrecer total libertad para que actúes, en términos prácticos hay cuatro vías concretas de victoria. El aspecto sandbox del juego es que, en cualquier momento, puedes realizar acciones ajenos a tu camino si te pilla de paso y te va a aportar puntos. Incluso es posible cambiar totalmente de camino para adaptarte a la situación, especialmente al comprar una nave nueva.

  • El primer camino es la exploración. Tu nave necesitará varios módulos de motores, cuanto más caro, mejor. Los escudos son secundarios, y las armas y el espacio de carga prescindible. Si la propia nave tiene alguna característica que le añada movilidad adicional, tanto mejor. La idea es ser un corre caminos capaz de atravesar sectores enteros para hacerte con las fichas de exploración: un beneficio que sólo se entrega al primero que llegue a él. Cuando estas fichas se hayan gastado, el jugador puede hacer uso de sus potentes motores para cumplir misiones federales, que generalmente son de recadista, tales como: lleva este objeto del punto A al punto B, atraviesa un agujero de gusano y vuelve, etc.
  • El segundo camino es el de cazarrecompensas. Necesitarás un equilibrio entre motores, escudos y armas. Deberás perseguir a los piratas, ya sea el corsario neutral que actúa mediante IA o a algún jugador que haya destruido una nave para hacerse con su botín. Puede que incluso quieras cazar a los jugadores mercaderes que hayan hecho tratos en planetas piratas (al fin y al cabo, son los que mejores precios ofrecen), y por ello la federación haya puesto precio sobre sus cabezas. Cuando no haya presas para cazar, es posible que quieras pasarte a explorar, si tienes buenos motores, o volverte un renegado, si tienes buenas armas.
  • El tercero es similar: vuélvete un bandido. La teoría es la misma, sólo que en este caso no necesitas esperar a que algún jugador haga actos ilegales. Elige la presa que mayor cargamento valioso tiene, y carga sin pudor. Necesitarás potentes armas y algo de espacio de cargamento para lo saqueado. En caso de que haya jugadores cazar recompensas, hazte con unos buenos escudos o te derribarán rápidamente. Aunque cazar presas es más fácil, la parte complicada es que, al ser un renegado, no tendrás acceso a ciertos planetas y tendrás que arriesgarte a cruzar sus barreras planetarias para colarte (por ejemplo, para atacar un mercader atrincherado). Por ello, toda nave que te permita atravesar escudos o perseguir tus presas es obligatoria para este rol.
  • El último camino es el mercantil. O bien, compra en planetas donde vendan un producto barato y véndelo donde compren caro, o bien recolecta en asteroides o nebulosas y véndelos donde mejor precio te hagan. La desventaja del compra venta es que cada planeta compra caro un único producto, por lo que depende totalmente de que el explorador haga su trabajo y te revele la localizaciones. Si no, es posible que tengas productos imposibles de vender o te verás forzado a perder turnos viajando largas distancias entre dos puntos de comercio distantes. En cambio, la minería sale más rentable, dado que no hay gasto de compra, pero en ese caso necesitarás potentes escudos, ya que tu nave puede sufrir daños o incluso ser destruida al minar. De todos modos, los escudos son siempre obligatorios si sospechas que algún jugador se pondrá avaricioso y se acercará a ti con las armas cargadas.

Conclusión

Xia: Leyendas de un Sistema a la deriva es un juego visualmente muy atractivo. Lejos de las mecánicas pesadas y el análisis parálisis de los juegos de tipo euro, ofrece una experiencia ligera, con una sensación de logro y progreso brutal. Aunque los más alérgicos al azar de los dados puedan frustrarse un poco, siempre pueden adoptar las estrategias que menos dependen de los dados (exploración). Un juego para toda la familia donde cada partida será totalmente única.

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