AMANECER ZOMBI RESEÑA

Bienvenidos al fin del mundo. Aquí no hay refugio seguro, los recursos escasean y la amenaza zombi es constante. Pero hay algo peor que los muertos: los vivos. ¡Y son tus rivales en esta carrera por la supervivencia!

Amanecer Zombi es un juego competitivo de supervivencia en un mundo atestado de infectados. A diferencia de otros juegos como Dead of Winter (reseña), Last Bastion (reseña) o Outlive, que se basan en defender y desarrollar un campamento, aquí los jugadores tendrán que guiar su equipo de valientes a través de un mundo devastado, buscando equipamiento, rescatando supervivientes y desarrollando útiles habilidades. Muy al estilo de Zombicide, pero con algo menos de compañerismo y más mala leche.

Sin miniaturas

Estando acostumbrados a ingentes cantidades de figuritas en esta temática, el uso exclusivo de cartas para representar todos los elementos del juego es un soplo de aire fresco. Sigue habiendo un enorme mapa para explorar, aunque en este caso ocupa mucho menos espacio de mesa que sus primos de tamaño XXL, lo cual siempre es un plus. Tampoco faltan toneladas de dados, acción, emboscadas inesperadas y sangrientas muertes. Y todo eso sin uso de plástico ni figuritas; en consecuencia, el precio del juego es especialmente asequible en comparación a otros titanes de la industria del juego que ascienden por encima de los cien euros la caja.

Hacer el bien o el mal, he ahí la cuestión

Similar a otros títulos, tal como podría ser el caso de Némesis, las jugadores rellenan su mano hasta quedarse con un número fijo de cartas cada turno. Cada una de estas cartas puede descartarse boca abajo para realizar una acción (de ahí su nombre: cartas de acción), por lo que cada jugador podrá realizar hasta tantas acciones como cartas tenga en mano cada turno. De esta forma, podrá moverse por su mapa individual, explorar localizaciones, buscar armas y equipamiento, rescatar más supervivientes y cumplir misiones. De este modo, iremos consiguiendo puntos de victoria, y el que más tenga al final de la partida gana. ¿Fácil? Si todos los jugadores son buenos samaritanos y se preocupan sólo por sus asuntos, lo es.

Claro que, ¿cuánto nos gustan las puñaladas traperas, verdad? Cada carta de acción puede jugarse boca arriba. Algunas de ellas son objetos útiles, como vehículos, munición y demás. Pero muchas, e insisto al decir muchas, son cartas de zombi. Como jugador no nos hacen ningún bien, y por ello el juego nos permite jugársela a nuestros queridos vecinos durante sus respectivos turnos. Cada vez que quieran realizar una acción, el resto de jugadores puede elegir interrumpir esa acción para emboscarlos con zombis y eventos perjudiciales que tuvieran en mano. Sin límite alguno. Creedme de veras, en este juego no interesa ir primero en puntos.

De este modo, cada jugador deberá tomar la decisión, cada turno, de cuántas cartas usar para su propio desarrollo y cuántas usar en detrimento de sus oponentes. El propio juego permite, incluso, que los jugadores puedan negociar, ya sea para pactos de no agresión como para hacer piña contra un mismo jugador.

Modo solitario

En efecto, el juego incluye un modo para jugar en solitario, donde las cartas de zombis se robarán de un mazo común. He de admitir que este modo se centra más en mejorar tu propia puntuación que en la mera supervivencia, la cual no es particularmente desafiante. A la hora de jugar con otros jugadores, la posibilidad de entorpecer a tus compañeros en una carrera de puntos y la evaluación de riesgos frente a la avaricia hace del juego una experiencia emocionante. En solitario, al no haber otros agentes que compiten directamente contra ti, se trata más de narrar tu propia historia de zombis. En todo caso, no deja de ser una experiencia agradable. Bueno, agradable para ti, como jugador. Tus pobres supervivientes no lo disfrutarán tanto como tu.

Dinámico

Uno de los puntos claves, que cada vez me parece vital en los juegos de mesa, es la duración. En este caso, cada partida termina siempre tras un número fijo de rondas, representadas por cartas de estación. Estas cartas generarán efectos ambientales, tanto beneficiosos y perjudiciales, que harán que cada partida sea diferente. Así pues, se evita el estancamiento que puede darse en otros títulos sin duración fija, obligando a los jugadores a seguir avanzando. 

Del mismo modo, el doble uso de las cartas (como acción o como zombi) anula por completo la suerte del robo y la acumulación de cartas muertas, algo típico en ciertos juegos de cartas, donde los jugadores pierden turno tras turno por robar cartas que no les son de ningún uso.

Además, cada jugador podrá montar su propio mapa de exploración uniendo unas pocas losetas cuadriculadas, representando diferentes tipos de terreno, lugares y caminos. Lo realmente divertido es que cada localización sólo puede ser explorada una vez. ¿Y después que? El juego permite usar autovías para moverte hasta el mapa de otro jugador, descubriendo todo un nuevo área con sitios que saquear (recuerdo que pueden ser exploradas una vez por CADA jugador). Y de paso, ¿por qué no saludar a tu vecino? O mejor, ¿por qué no asaltarle para robar sus suministros? Lo que está claro es que los jugadores estarán siempre en movimiento y las partidas tienen una gran variabilidad.

Anímate a probar Amanecer Zombi y demuestra que eres un maestro en la supervivencia post-apocalíptica. Pero cuidado, sólo hay una cosa más terrorífica que un payaso o un zombi: ¡el zombi payaso!

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