RAILROAD INK reseña

Presentamos Railroad Ink, un Roll & Write sin números y coleccionable al estilo Pokemon, con sus versiones Azul y Rojo. Para los que esto les suene a arameo, seguid leyendo, dado que este título es una pequeña gran maravilla.

Roll & Write

Este término engloba un estilo de juego de mesa que se ha popularizado en los últimos años. Se trata de lanzar un puñado de dados cada ronda, las cuales son comunes para todos los jugadores. Estos deberán usar los resultados, como mejor les parezca, para ir rellenando una enorme cantidad de huecos en su tablero. Así, turno tras turno, ocuparán todos los espacios vacíos con diferentes números, formas o colores (depende los dados y el juego). Al final, ganará el que tenga la composición que más puntos otorgue, teniendo en cuenta las reglas de puntuación del actual juego.

La magia del Roll & Write es que minimiza la suerte de un juego de dados, donde un jugador puede ser muy afortunado y otro pasarse la partida siendo miserable. Las tiradas de dados son comunes, por lo que todos parten siempre desde la misma  base, y lo que marca el vencedor es el cómo se usan esas cifras.

Sin números

Hasta ahora, los juegos de esta índole (Plenus para adultos, Penny Papers para niños) hacían uso de números y sus aplicaciones matemáticas para añadir variabilidad al juego y marcar los métodos de puntuación: sumas, multiplicaciones, series numéricas, grupos de iguales… Railroad Ink innova la fórmula, introduciendo dados no numéricos. Ahora son conexiones con forma de línea (carretera) y rayado (ferrocarril). Facilita el proceso de aprendizaje y la familiaridad, pasando de un mosaico matemático a un puzle de líneas. Los jugadores deben ir rellenando su recuadro con las líneas y giros que se muestran en los dados, intentando unir la máxima cantidad de puntos que hay repartidos en el contorno del tablero en una única red vial.

Variabilidad en forma de comodines y extras

Si alguien piensa que los resultados de los dados condicionan lo bastante a los jugadores para que tomen estrategias muy dispares, se añaden los comodines. Son un número limitado de caras de dado especial que cada jugador podrá usar una vez por ronda y partida. No se lanzan, si no que aseguran una conexión cuádruple de carreteras. Esto abre nuevas estrategias para dar solución rápida a las caras de dados que no encajan en nuestra red o, por otro lado, colocarlos de antemano como base para una megaestructura.

Así, se asegura que cada jugador realmente adoptará diferentes estrategias que darán emoción a la partida, mientras se evitarán posibles frustraciones.

Además, cada juego trae cuatro dados adicionales, a modo de mini expansión, que opcionalmente pueden añadirse a los cuatro dados básicos que se lanzan. En vez de meramente caminos, representan lagos, ríos y diferentes territorios con sus propias reglas. Complican más el juego y aseguran un uso más extensivo del tablero. De hecho, pueden juntarse los dados especiales de la edición Roja y la Azul para crear super partidas donde se lanzan 12 dados por ronda.

Conclusión

Railroad Ink es un entretenido juego, adecuado para todas las edades, que desarrollará vuestra visión espacial. Pequeño, fácilmente transportable y, a pesar de proponer tableros plastificados y rotuladores re utilizable, no cuesta nada imprimir una copia escaneada para jugar con lápiz, si así os sentís más cómodos. En una época donde hay más demandas de puzles que nunca, ¿qué mejor que un puzle infinito y rejugable?

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