LAS TABERNAS DE VALFONDA

Estas son las Tabernas de Valfonda, un juego tranquilo para los amantes de la cerveza. Una mezcla equilibrada entre construcción de mazos (Dominion, Clank!) y draft de dados (Sagrada). ¿Te gusta como suena? ¿No has entendido nada? Te animo a seguir leyendo sobre este fascinante juego.

Premisa

Cada jugador dispone de un tablero que representa un taberna, donde irá colocando cartas de clientes y trabajadores para obtener dinero y cerveza respectivamente, con lo que mejorar la infraestructura, contratar nuevos empleados o atraer clientes prestigiosos. Al final de la partida, el que más puntos de prestigio tenga en total entre las cartas que ha adquirido, será el cervecero más famoso (y, en consecuencia, ganador).

¿Qué es lo que diferencia este juego de otros? Las mecánicas del juego son más sencillas y fluidas que otros títulos similares, lo cual siempre es un plus. La primera vez puede ser un poco engorroso de destroquelar y ordenar los componentes (tiene en abundancia), y el aprendizaje no es particularmente corto, sobre todo para los jugadores más noveles. A pesar de ello, una vez organizado y aprendido, se descubre que el juego está lleno de bondades. Vayamos por partes.

Consrucción de mazos

La esencia de LAS TABERNAS DE VALFONDA reside en adquirir nuevos clientes y trabajadores, y añadirlos al mazo de cartas, llenándolo de mejores cartas turno tras turno. Como el número de cartas que se revelarán cada turno es limitado, hay que adquirirlos estratégicamente: las opciones más mediocres son fáciles de conseguir y ayudarán mucho en los primeros turnos, pero cuanto más grueso sea el mazo, más difícil será llegar a revelar las cartas más potentes, las cuales al ser más difíciles de comprar, serán más escasos. 

En este sentido, hay dos grandes diferencias que han ido a mejor respecto a otro juegos de mesa similares. En primer lugar, otros títulos limitan las cartas robadas por turno a un número concreto, por lo que tus opciones cada turno serán más reducidas. Ello influye en que tendrán que jugarse muchas rondas, potencialmente alargando la duración de la partida. En Las Tabernas de Valfonda, las cartas del mazo se revelan una tras otra hasta que todas las mesas de clientes del tablero se hayan llenado. Como los trabajadores no ocupan mesa, es posible tener turnos donde se roben más de una decena de cartas, ofreciendo un sinfín de opciones y beneficios. Así, el juego siempre dura exactamente ocho turnos, por lo que nunca se alargará.

En segundo lugar, títulos como Dominion o Thunderstone (y, parcialmente, Clank!) permiten adquirir cartas específicas que dan puntos de victoria, los cuales determinan el ganador. Estas cartas no tienen ningún otro efecto añadido, ocupando un preciado espacio en la mano del jugador y limitando aún más sus opciones. En contraste, Las Tabernas incluyen una carta similar llamada Hidalgo. Esta ofrece un montón de puntos que determinarán al ganador (por norma general, suele ganar quien más hidalgos tiene), pero puede ser usado como un cliente más para obtener dinero y, además, todos los hidalgos que se roben cada turno se apilarán sobre la misma mesa, dejando espacio libre para otros clientes. Ello motiva a los jugadores a pelear por obtenerlos desde el primer turno, y abre muchas vías estratégicas.

Draft de dados

Al robar tantas cartas, algún tipo de control debía haber para evitar que el jugador con más suerte acumule ingentes riquezas. Así pues, indiferentemente de la cantidad de clientes que se hayan robado cada turno, deben ser atendidos uno a uno para que aflojen la cartera y nos den sus preciadas monedas. Para ello, es necesario usar dados. Cada cliente requiere un valor concreto en un dado, así que hay que pensar muy bien qué dados elegir cada ronda. 

De base, los jugadores lanzan sus cuatro dados blancos, y los colocan en unos posavasos, por lo que cada uno contendrá cuatro dados de resultados aleatorios. A continuación, cada jugador selecciona uno de los dados de su posavasos (transfiriéndolo a su tablero) y pasará el resto el jugador de su izquierda. Después, se seleccionará otro del nuevamente adquirido grupo de dados, repitiendo el proceso hasta que todos los dados hayan sido recogidos. Este proceso, llamado draft, es parte fundamental del juego, dado que indiferentemente de cuantos clientes tengamos cada turno, sin los dados adecuados no podrán ser activados. Así pues, habrá que identificar siempre los valores que más aporten, a la vez que evitar dejar valores útiles para el siguiente jugador.

Añado a modo de nota, que los resultados de 1, 2, 5 y 6 siempre son útiles, mientras que los 3 y 4 sólo podrán activarse con clientes especiales o usando friegaplatos (y así aumentar su valor). Esta distribución de valores ayuda a evitar la clásica de carrera de “a ver quien se hace con más seises y gana”.

Modular

El tablero de cada jugador es modular. Es decir, se compone de muchas secciones independientes que se pueden voltear para ir mejorando la taberna. Pero lo que más me sorprendió del juego es que, además de su versión básica, incluye cuatro extensiones que añaden nuevas cartas, secciones de taberna, tableros y reglas, totalmente opcionales. De esta forma, es posible tener una experiencia más sencilla para los menos jugones, o complicar el juego gradualmente para los que más les guste la planificación y gestión.

Estos módulos alargan mucho la vida del juego, ofreciendo mucha más variabilidad en cada partida, tanto con diversidad de caminos hacia la victoria como recursos iniciales asimétricos.

Conclusión

Estamos ante un juego que ha pasado sin llamar mucho la atención, cuando se trata de un juego de construcción de mazos muy agradable de jugar, más rejugable que Dominion y más justo y equilibrado que Clank! (sin expansiones). Si os gustan este tipo de mecánicas, ¡no os perdáis LAS TABERNAS DE VALFONDA !

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