winspan reseña

WINGSPAN reseña

Después de cuatro intentos, a la quinta ha ido la vencida. El premiado Wingspan ha sido uno de los productos más difíciles de traer a la tienda, dado que se agotaba más rápido que las entradas del cantante pop de moda. Pero por fin ha llegado a mis manos, por lo que me lanzo con la reseña.

Wingspan, el juego de ornitología norteamericana, es un producto visualmente precioso que ha sufrido mucho por el “hype”. Es decir, las expectativas de los jugadores, impulsadas por los premios recibidos, fueron mucho más allá de lo razonable. En consecuencia, en cuanto el producto llegó a las manos de los jugadores, quedaron desencantados por la ausencia de divinidad alguna por parte del juego. Obvio, Wingspan es un juego, no la panacea. Por ello, es fácil encontrar opiniones polarizadas entre aquellos que siguen a muerte las opiniones originales , y aquellos que han pasado al desdén por no tratarse del juego de profundidad definitiva.

No hay mucho misterio, en realidad. Los jugadores roban cartas de ave y cada turno deciden entre ganar recursos, robar más cartas de ave o poner huevos. Cuantos más aves hayan jugado en un ecosistema, el efecto (recursos, cartas o huevos) será mayor. Al final de la partida, quien más puntos tenga entre aves, huevos y objetivos secretos gana la partida. Y no hay mucho más al respecto.

De hecho, el juego es un Stonemaier puro. Tanto la mecánica, sensación y estética del juego es igualito a otros títulos del mismo estudio, tal como Tapestry. Y eso es algo bueno. La torre de dados que incluye para tirar los dados de recurso, la forma y textura de los huevos, el grosos y tonos pastel de las cartas… Es una gozada. 

No sólo va a ser estética. ¿Acaso la belleza no está en el interior? Y aquí es donde hay discrepancias. No es cuestión de que sea un juego bueno o malo, a pesar de que últimamente parece que la opinión pública sólo sabe de blancos o negros. Es un juego relativamente sencillo, que deja que cada jugador juegue a su ritmo. Un buen jugador que le guste optimizar ganará frecuentemente, aunque el resto de jugadores disfrutarán de la partida sin la frustración de atascarse o sentirse eclipsados.

Los turnos son rápidos y no dan pie a muchos análisis parálisis. Es fácil de explicar, y de los símbolos que muestran las cartas, sólo unos pocos incluyen mecánicas: el tipo de recurso que come el pájaro, los puntos que da y cuántos huevos puede almacenar. Entiendo que para aquel jugador veterano del Scythe, los pájaros le sepan a poco. Pero para quienes no conozcan ese último título (o se atrevan a probarlo), Wingspan es una opción mucho más viable. De hecho, me parece un título mucho más accesible incluso que Everdell, título con el que comparte algunas mecánicas y, sobre todo, una estética idílica.

Entonces, ¿cuál es la conclusión? Simple. Azul, Aventureros al Tren, Catán, Alhambra… Si eres fan de estos juegos o los consideras títulos objetivo para ti, Wingspan es un título que no puede faltar en tu ludoteca. Y si no, aún estás a tiempo de probarlo y opinar tú mismo.

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