CAYLUS 1303 Reseña

Este es Caylus 1303, hijo de Caylus. Básicamente se trata de un “remake” del original que salió hace 15 años. Es un juego donde los jugadores deben gestionar sus trabajadores para obtener recursos, instalar nuevas y mejores casillas que explotar y apoyar la construcción del castillo. Hay opiniones muy polarizadas respecto a este nuevo juego y hoy vamos a analizar quién tiene razón.

Como ya va pasando durante muchas décadas en las películas de espías, James Bond ha ido cambiando de cara. A pesar de tratarse del mismo personaje, cada actor ofrecía diferentes matices a la película. En caso del juego de Caylus, discutir cuál de los dos es mejor es tan personal como hacer una lista de los mejores actores “Bond”.

Por un lado, están los de la vieja escuela. Han jugado muchísimo al título original, y tienen una muy baja tolerancia a los cambios en su amado juego. Todo lo que simplifique la experiencia de juego es aborrecible. Y si hubiera que introducir cambios, deberían ser para complicar más el juego, ya que estos jugadores lo tienen muy dominado.

Por otro lado, están los nuevos jugadores, quienes no tienen acceso a la descatalogada versión anterior. Sólo por ese hecho, inconscientemente favorecerán el nuevo, dado que es el único al que tienen acceso.

“A ver, pero lo que yo quiero saber es si Caylus 1303 merece la pena” pensaréis (quizás no, y sólo estéis leyendo este artículo por placer, en cuyo caso benditos seáis). Es una tarea de introspección, al estilo oriental, y descubrir quiénes sois. Me explico:

  • Si eres un jugador veterano, que le gustan los quebraderos de cabezas, los intrincados combos y volcarte de lleno en la partida porque cada punto cuenta, te gustará Caylus 1303, pero preferirás el original porque es mucho más profundo y complejo.
  • Si eres un jugador nuevo o casual, Caylus 1303 ya será lo bastante profundo y apasionante como para querer perderte en el original.

Si con esa simplificación no es suficiente, a continuación analizo los cambios punto por punto.

  1. En el original, los jugadores debían gestionar la cantidad de trabajadores y el dinero que disponían para llevar a cabo acciones. Cada vez que un jugador pasaba, colocar trabajadores se volvía más caro, castigando a aquellos que nadaban en recursos. En Caylus 1303, el dinero desaparece. Ahora, todos los gastos se pagan con trabajadores. Aunque la regla de encarecer precios cuando alguien pasa se ha simplificado mucho, ahora el juego es más fresco y moderno.
  1. El favor real que se obtiene por ser el que más ha aportado al castillo también se ha simplificado. Anteriormente, con cada favor debías ir avanzando en una escalera de beneficios, lo cual recompensaba a los jugadores que desde el inicio invertían en favores, y castigaba a quien quisiera ponerse a ello en los turnos tardíos. Ahora, se ha simplificado. Los favores son útiles de inicio a fin. Al inicio son mejores porque permiten llevarte doble beneficio (a la tercera se agota), pero al final el beneficio es más gordo, por lo que ya no castiga a quien quiera seguir otra estrategia. Más aún, para cuando el favor sea menos útil, los jugadores podrán usarlo para robar personajes (que otorgan pequeños beneficios) entre ellos, creando grandes cambios en la dinámica de la partida.
  1. El sistema que convierte casillas en viviendas, y las viviendas en monumentos se mantiene. Ahora, tanto las viviendas como los monumentos son más fáciles de conseguir (ya no requieren acciones especiales). Facilita el camino a jugadores nuevos, y presenta una nueva amenaza, dado que si nadie construye nuevas casillas, los recursos pueden desaparecer rápido. Al no haber dinero, las viviendas aumentan los trabajadores obtenidos cada turno.
  1. Ahora la partida dura exactamente 9 turnos, ni más ni menos. El preboste ya no tiene la capacidad de acelerar los turnos. Esto quita ciertas interacciones, pero hace que el juego sea más ágil.
  1. En esta versión, hay un draft inicial de personajes, cada uno ofreciendo un beneficio específico y orientando cada jugador en una estrategia diferente. Recordar que con el favor imperial se pueden robar, por lo que no es tan determinista como pueda parecer.
  1. Ahora, los puntos de victoria son ocultos. Aunque se puede tener una noción aproximada de quién va ganando, siempre habrá sorpresas al final de la partida. Del mismo modo, es más difícil hacer piña para boicotear a quien va ganando, y cada uno es responsable de su progreso.
  1. Ofrece más rejugabilidad, y es innegable. Los personajes disponibles en cada partida cambian, así como los beneficios obtenidos por la construcción del castillo. En la anterior versión, era más factible encontrar una estrategia ganadora y seguirla en la medida de lo posible. Ahora, como las piezas cambian, hay que adaptarse e improvisar cada vez.

En resumen, Caylus ha conseguido hacer más con menos. Es más rápido de explicar, y los jugadores no tienen que llevar la cuenta de tantos factores. Además, la gestión de “gastos vs. beneficios” con los trabajadores dará tanto que pensar como en el original. Sumando la rejugabilidad, es una joya para los tiempos que corren. No dudaría en jugar al Caylus original, el cual me encanta, lo confieso. Pero si allá en 2005 no lo estabas ya jugando, Caylus 1303 es un fichaje obligatorio. Y para los que tengan el Caylus original, dejad de leer y jugadlo más, ¡que está cogiendo polvo!

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