Reseña Tekhenu parte 2

El camino a la victoria

La selección de dados viene completamente influenciado por la acción que quieras realizar. Hay 6 dioses, y cada uno ofrece la oportunidad de amasar grandes sumas de puntos. A su manera, claro. Cuanto más inviertas acciones y recursos en la sección de un dios, los puntos cosechados aumentan exponencialmente. Lamentablemente, es imposible avanzar tanto en una sección sin la ayuda de otras secciones. Las tareas múltiples son peligrosas, dado que pueden desviarte de tus planes con facilidad.

Así pues, se puede afirmar que Tekhenu ofrece 6 caminos a la victoria, pudiendo hacer una mezcla de varios caminos, en lo que es un ejemplo perfecto de “ensalada de puntos”: una mezcla de diversas acciones que otorgan puntos por prácticamente todo lo que haces, siendo algo difícil llevar registro de quién va ganando, y aún más identificar los caminos más lucrativos. Resumo:

  • Horus: permite poner estatuas por toda la mesa, lo cual da puntos y beneficios cada vez que alguien interactúa con la zona marcada con tu estatua. Claro que para ello necesitas (mucho) granito; traducido en pedir sopitas a Osiris.
  • Ra: permite poner pilares en el templo. Además de ser caro en caliza y/o granito (ayuda, Osiris), no otorga tantos puntos sin la ayuda de las casas de Hathor.
  • Hathor: el mejor amigo de Ra. Construye casas alrededor del templo, las cuales aumentan la población, y hacen que los pilares puntúen mucho más al final de la partida. Eso sí, para construir casas, hace falta mucho pan. Y no se puede cosechar mucho pan sin la ayuda de Osiris.
  • Bastet: la diosa de la casa y la maternidad… y de las raves. Paga papiros para organizar bacanales y mira como sube la felicidad del pueblo. A más felicidad, más puntos. Aunque en recursos no es caro, nunca puedes tener más felicidad que población. Así que Hathor tendrá que ponerse las pilas para hacer crecer la población con sus casas (espera, si Bastet es la diosa de la maternidad, ¿por qué Hathor hace crecer el pueblo?)
  • Thoth: Toth permite obtener cartas, que pueden ser beneficios instantáneos o a largo plazo. Pide muchos papiros (una vez más, saludos a Osiris), pero la mayor limitación es que cuanta más felicidad, más y mejores cartas se pueden elegir. Así pues, Thoth se pasará la partida lloriqueando a Bastet.
  • Osiris: permite construir casas en el mercado, lo cual da algo de recursos y aumenta tu capacidad de recolectar al seleccionar un dado. El problema es que obligar al pueblo a trabajar reduce la felicidad. Bastet tendrá que hacer acto de presencia si quieres abusar de Osiris.

En resumidas cuentas, Ra y Hathor se necesitan mutuamente. Thoth depende de Bastet, quien depende de Hathor. Horus pasa del resto. Y todos ellos dependen de Osiris, aunque este último no puede actuar sin Bastet.

Últimos brochazos

Llegados a este punto se puede vislumbrar la complejidad del juego. La selección dados por posición, disponibilidad, color y valor. La elección de las acciones respecto a las necesidades. La gestión de recursos, y el vigilar tus oponentes para que saboteen tus planes. A esto hay que sumarle un par dioses más que aparecen con menos presencia.

Anubis ofrece hacer acciones adicionales si puedes pagar su coste. La única manera de redondear tus planes si te quedas sin turnos.

Maat dispone de su propia fase, donde los jugadores comparan los dados con y sin penalización. Los jugadores que hayan escogido el camino fácil, abusando de los dados con penalización (pues son mucho más abundantes), perderán puntos y quedarán relegados en el orden de turno. Ahora es comprensible por qué es tan crítico elegir bien.

Queda añadir que el juego tiene Modo solitario. Usar el bot (el jugador artificial) al que te enfrentas requiere cierto aprendizaje al principio. Después, una vez pasada esa fase, el juego en solitario es fluido y muy divertido, como si fuera un gigantesco rompecabezas.

Conclusión

Tekhenu es un juego completo, complejo, lleno de matices respecto a las mecánicas. No es apto para jugadores casuales ni los que no estén muy familiarizados con juegos de mesa profundos. Con fuerte influencia de Teotihuacán y Tzolkin, el juego requiere unas partidas para poder jugarlo con soltura. Tiene muchas estrategias y caminos a la victoria, sin que ninguna sea predominante. Es necesario probar varios de estos caminos para descubrir las sinergias e interacciones internas. Está claro que es desafiante, y por ello es perfecto para los que les guste estrujarse el cerebro e involucrarse en el juego con plena atención.

La temática Egipcia es fantástica, sin duda, y el juego me tiene apasionado. No puedo dejar de explorar las diferentes opciones que me da, buscando cual se adapta mejor a mi. Pero, advierto, tened claro que si no queréis tanta intensidad de juego, tenéis otras alternativas mucho más suaves. El Favor del Faraón ofrece una experiencia con draft de dados y tema de Egipto mucho más accesible para el público medio.

Para los más valientes, en cambio, ¡sólo queda probarlo!

Deja un comentario