Gizmos reseña

Qué dura es la vida del científico loco. Poco importa que sus desvaríos cumplan o no las leyes de la física; eso es algo que se arregla con un apaño. Lo realmente difícil es encontrar las piezas concretas para sus alocadas máquinas. Los Condensadores de Fluzo no salen de debajo de las piedras, ¿sabes?

De esto trata Gizmos. Cada jugador debe crear su alocada máquina que obtenga energía, la modifique, manipule y al final produzca lo suficiente para alimentar nuevas piezas. Parece complejo, pero el juego lo hace muy intuitivo. Al fin y al cabo, se trata de un pintoresco juego de gestión de recursos, donde el jugador que más puntos reúna entre las piezas obtenidas gana.

¡Canicas!

El punto fuerte es la estética del juego. No dispone de ilustraciones evocadoras, como podemos estar acostumbrados con Everdell, Wingspan o Yggdrasil Chronicles. ¡Pero tiene canicas! Y esa es siempre mi mayor debilidad en un juego. De hecho, presenta un gran dispensador central de canicas, ofreciendo dos formas de recogerlas: elegir una de las pocas visibles que van saliendo en la bandeja inferior, o meter la mano por la abertura superior para pescar canicas a ciegas.

Puestos a comparar, diría que tiene un enorme parecido con Splendor: recoger recursos y comprar cartas que ayudan a conseguir aún más recursos y comprar cada vez cartas más caras. Eso sí, con el añadido que cada carta (o “pieza de la máquina”) dispara un efecto bajo determinadas condiciones. Ahí es donde entra la parte interesante del juego.

Mecánica simple

Gizmos parte desde un inicio muy simple, que se complica a medida que añades cartas a la máquina. De base, cada jugador sólo puede realizar 1 de 4 posibles acciones en su turno:

  1. Coger una canica visible del dispensador
  2. Comprar una carta (pieza) visible pagando la cantidad de canicas del color indicado
  3. Archivar una carta (pieza) visible para que nadie, salvo tú, pueda comprarla en el futuro.
  4. Mirar tres cartas (piezas) a ciegas (no sabes lo que encontrarás) del mazo y comprar o archivar una.

Básicamente, o recoges canica o te haces con una carta. Entonces, ¿por qué hay 3 formas diferentes de hacerte con una carta? La respuesta obvia es que te permite, además de comprar una carta, reservar sin pagar o si no te gusta nada de lo que ves, probar suerte en el mazo de cartas. La respuesta interesante está en los efectos que añaden las cartas a tu máquina, y cómo se combinan entre ellas.

Combinando efectos

Esta es la parte menos fácil para los jugadores menos acostumbrados a juegos de mesa. Cada carta proporciona uno de los siguientes efectos: mejora pasiva o efecto reactivo. Las pasivas son aburridas (aunque necesarias) mejoras que permiten almacenar más canicas y mejorar algunas acciones, como abaratar costes o archivar más piezas.

En cambio, los efectos reactivos traen la diversión a la fiesta. Básicamente, es un beneficio que obtienes al realizar una de las 4 acciones básicas, sea coger canica o carta. La cuestión es que cada reacción sólo se activa con una de esas acciones en concreto. Por ello, si tienes varias piezas que se activan cuando recoges una canica, de nada sirven cuando compras una carta. 

Y ahora viene la parte más alocada. Si al ejemplo anterior añades una pieza que te permite recoger una canica del dispensador, creas un potente combo:

  • Compras una carta
  • (Reacción al comprar) Puedes recoger una canica del dispensador
  • (Reacción al recoger una canica) Puedes recoger una canica al azar
  • (Reacción al recoger una canica) Obtienes un punto de victoria

A ello hay que sumarle que muchas de estas reacciones son dependientes de color, por lo que tal vez sólo se activen al recoger canicas azules o comprar cartas amarillas, por lo que complica aún más crear grandes reacciones en cadena. Aunque, ¿no se supone que la resolución de rompecabezas es, en sí, la parte divertida de un juego?

Conclusión

Gizmos es un juego de inicio sencillo que se complica tanto como el jugador quiera. Los nuevos jugadores disfrutarán de una experiencia más pausada, mientras que los exigentes podrán devanarse los sesos buscando el combo definitivo.

Más aún, es un juego perfecto para aprender (o acostumbrarse) a los juegos de cartas. Especialmente útil para aquellos que no se atreven con tales juegos por ser “demasiado complicados” y “no entender lo que las cartas hacen”. El sistema de acción y reacción de Gizmos los resume de forma visual e intuitiva, por lo que ya no hay excusa.

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