little town reseña

LITTLE TOWN reseña

La pequeña ciudad más grande del mundo. He tenido un flechazo instantáneo con este juego. No del tipo firmar papeles y tener abundantes retoños; un flechazo como los que se tienen al pasar frente una pastelería y pensar “esa tarta haría feliz a muchísima gente”.

Little Town ofrece la misma experiencia que otros títulos de gestión de recursos, ideal para amantes del Catán, Caylus, Agrícola y, en cierto modo, Carcassonne. Y lo hace de forma minimalista. Reduce la cantidad de componentes y tiempo de juego considerablemente, sin alterar la tensión y la emoción de la partida. De hecho, es capaz de igualar una partida de casi dos horas en poco más de media hora.

Duración de Little town

El juego termina tras 4 rondas. Eso dice mucho. A cuatro jugadores, cada uno dispondrá de 3 trabajadores por ronda; por ello, dispondrás de sólo 12 acciones durante todo el juego para conseguir el máximo de puntos. Esto marca dos puntos fuertes: por un lado, al haber una duración muy limitada, el juego nunca se alargará ni se hará pesado. Por otro lado, al haber tan pocas, cada trabajador que coloques cuenta. Cada peón que coloques en el tablero “por poner” es una oportunidad de oro perdida, sea para obtener ganancias o bloquearlas para tus oponentes.

Colocación de trabajadores

A diferencia de otros juegos de este género, Little Town innova con un estilo menos visto de colocación de obreros. Ya no situas tu peón en una casilla, obteniendo el correspondiente beneficio y bloqueando el lugar para el resto de jugadores. Aquí los colocas en las casillas vacías donde aún no se haya construido nada y te permite beneficiarte de todas las casillas adyacentes (ortogonal y diagonalmente). Así pues, cada recurso y edificio puede ser recolectado varias veces desde diferentes puntos cercanos.

Evidentemente, la lucha sigue presente, donde los jugadores querrán hacerse con las posiciones que más casillas permiten recolectar. Pero los auténticos quebraderos de cabeza empiezan a la hora de construir nuevos edificios en el tablero.

Construcción agresiva

Un jugador puede optar a no recolectar recursos, y en cambio usar un trabajador para construir un edificio (pagando los recursos requeridos). Además de otorgar abundantes puntos de victoria, estos edificios ofrecerán beneficios a quienes se coloquen cerca y harán el tablero cada vez más próspero. Claro que tiene truco (siempre tiene truco). 

Cuando colocas un edificio en una casilla, deja de estar libre por lo que no se pueden poner obreros encima. De esta forma, es posible bloquear posiciones de recolección claves plantando, por ejemplo, una estatua en medio. Algunas construcciones, además, se benefician al estar rodeadas de otros edificios.

Claro que, siguiendo la misma regla, no es posible construir un edificio en una casilla donde haya colocado un obrero. Así pues, es posible forzar la construcción en posiciones poco deseables bloqueando de antemano los puntos clave. Siempre podrá hacerlo en una ronda posterior, aunque al haber sólo 4 rondas no hay tiempo para esperas.

Resumiendo: los obreros bloquean los edificios y viceversa. Y el conflicto está asegurado.

Camino a la victoria

La victoria lo determinan los puntos, los cuales se obtienen de tres maneras: la primera, construyendo edificios; cuanto más recursos requieren, más puntos ofrecen. La segunda, activando algunos de estos edificios, los cuales permiten gastar recursos a cambio de puntos. Aunque ofrecen menos puntos, pueden ser explotados al poder activarse repetidas veces cada ronda. Y la tercera, acumulando monedas. Es el modo menos eficiente, dado que hacen falta MUCHAS monedas para que marque la diferencia, pero también es el modo más sutil de tomar la delantera. ¿Por qué?

Todos pueden activar los edificios de todos, pero con una pequeña condición: por cada edificio de otro jugador que quieras activar, debes pagarle una moneda. Es un pequeño precio inicialmente irrisorio pero, durante la partida, las estructuras mejor colocadas acaban cosechando grandes sumas de dinero. De ahí la sutileza de obtener monedas y la importancia de emplazar sabiamente tus edificaciones.

Conclusión

Little Town es rápido, sencillo y, a su vez, sorprendentemente profundo. Se puede explicar en 2 minutos (literalmente), y ofrece mucha rejugabilidad. Los edificios disponibles en cada partida cambian aleatoriamente. O se pueden draftear para hacer el juego más competitivo y estratégico.

Un juego para cualquier edad o nivel, un tamaño reducido ideal para su transporte y, en mi opinión, una compra indispensable para cualquier casa. La única pega es el límite de 4 jugadores, pero para 5-6 jugadores siempre habrá otras alternativas interesantes.

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