Reseña CRYSTAL PLACE

Crystal Palace es otro título a destacar que ha pasado por debajo del radar de muchos. Nos recuerda a juegos como Marco Polo II por mecánica, y Brass: Birmingham por temática. Y la verdad es que tiene mucho de ambos mundos junto a ciertas novedades que ha introducido en el género, convirtiéndolo en un juego apasionante.

Es 1849, y comienza una exposición de ciencia que reunirá en Londres, durante 2 años, a todas las personalidades más destacadas. Cada jugador, representando un país, debe aprovechar esta ocasión para llevar el mayor prestigio posible a su tierra. Comprar inventos, patentarlos, contratar personalidades, importar suministros, hacerse notar en la prensa, gestionar los ingresos en la banca e incluso hacer tratos en el mercado negro. Sólo el mejor ganará.

Colocación de Dados

Como muchos otros títulos, su mecánica principal es la colocación de dados. Funciona igual que la colocación de trabajadores, con el añadido del valor del dado limitando las opciones. Cada una de los 8 posibles acciones tiene una “cola de espera”, con espacios numerados para colocar dados.

Los dados más altos podrán ponerse primeros en cada acción, teniendo iniciativa a la hora de elegir el beneficio. Además, el dado más alto generalmente se lleva un plus extra. En oposición, los dados más bajos sólo pueden colocarse en las últimas acciones, a veces teniendo incluso que pagar sólo por ponerlo. Además, existe el riesgo de quedarte fuera perdiendo el dado sin realizar la acción deseada.

En resumen, dados altos beneficiosos, dados bajos mal asunto. En la mayoría de títulos como este, los jugadores lanzan sus dados y usan los resultados obtenidos. Aunque es verdad que a la larga las tiradas siempre tienden a una “media” que equilibra el juego, a veces ocurren turnos desafortunados y frustrantes. No es el caso de Crystal Palace.

Aquí, los jugadores pueden elegir los valores de todos sus dados, acabando de golpe con el azar. Claro que ello añade una nueva capa estratégica: la suma de los valores de los dados debe pagarse en dinero. ¡Y las libras son un bien muy escaso!

Turnos limitados

Sorprendentemente, el juego dura exactamente 5 rondas. Lanzando 4 dados iniciales (ampliables hasta 6), cada acción cuenta. Esta característica me encanta en los juegos de gestión. Evita que un jugador invierta en producción a largo plazo y abuse de alargar la partida para arrasar con todo. En Crystal Palace, las patentes e inventos que generan recursos cada ronda ayudan, pero es imposible depender de ellas para la solvencia.

Por un lado, maximizar tus dados a 6 permite abarcar más acciones aunque, claro, estos dados hay que pagarlos cada ronda, lo cual nos deja con menos dinero. Por otro lado, los recursos son extremadamente escasos, y conseguir piezas y energía para las patentes no es fácil. Tanto las escasas acciones para conseguir recursos como el mercado negro estarán siempre en disputa.

Así pues, el juego obliga a los jugadores a centrarse en el aquí y ahora para resolver las necesidades que van surgiendo.

Economía apretada

Crystal Palace fuerza a los jugadores en una situación en la que no todos se sienten a gusto: la bancarrota. Debes pagar por casi todo lo que hagas: escoger dados, realizar acciones baratas, comprar piezas/electricidad, patentar, contratar y pagar sueldo a tus trabajadores. Más aún, tus ingresos por turnos disminuyen en 3 al final de cada ronda, por lo que si no invierten en ello, llegará un punto donde perderás dinero cada ronda, en vez de ganarla.

Vas a tener que gastar, y vas a acabar en la ruina. Es inevitable. Es una mecánica interna del juego. Para seguir jugando, la única forma es pedir préstamos, algo similar a como funciona en Brass: Birmingham. Obtienes suculentas libras, pero a cambio una importante penalización en puntos de victoria. Ahora es decisión tuya cuántos préstamos acabarás pidiendo.

Caminos a la victoria

Con 8 acciones diferentes a realizar, mas otras mecánicas secundarias integradas, hay muchos caminos a la victoria. Cada jugador debe decidir qué camino seguir y cómo obtener puntos: patentes, inventores, fama, tecnología, ingresos…  Más aún, muchos de los elementos en cada partida cambian. Por ello, los jugadores necesitan adaptarse a las circunstancias cada vez que juegan.

Mientras algunos se centran en exprimir los puntos de una rama al máximo, tal como ocurre con la fama o los ingresos, otros hacen un poco de todo buscando potentes sinergias entre patentes, inventores y tecnologías. También es posible encontrar quienes apuesten por el mercado y su versatilidad, para disponer de lo que necesitan cuando lo necesitan.

Conclusión

Crystal Palace es apasionante, con sus muchos matices. Tiene muchísimos detalles que se escapan las primeras veces que juegas. Basta que hayas dado con una estrategia ganadora, para que otro jugador gane en la siguiente partida con una serie de acciones que considerabas poco óptimas.

Pero, si hay algo que destacar en especial, es el manual. Crystal Palace tiene un libro de reglamentos que es la envidia de muchos otros títulos. Claro, conciso, sin vacíos de reglas o contradicciones. Para tratarse de un juego de cierta complejidad, se tarda sensiblemente menos en aprender que otros títulos equivalentes.

Si aún no has tenido oportunidad de conocerlo, ¡ahora es el momento perfecto!

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