LA ISLA DE LOS GATOS reseña

El mercado está repleto de títulos de colocación de losetas. Esas piezas que recuerdan al tetris, donde los jugadores deben encajarlas lo mejor que puedan para llenar el tablero y ganar. ¿Qué podría aportar La Isla de los Gatos en esta tesitura tan abarrotada? Mucho.

Se trata de otro título más lanzado por crowdfunding, los cuales suelen destacar por su originalidad (ya sea para bien o para mal). Y en este caso, La Isla de los gatos ha sabido fusionar la colocación de losetas con mecánicas inherentes a los juegos de tablero, creando una excelente experiencia y una notable rejugabilidad. Como siempre, vamos por pasos:

Colocación de losetas (o “¿Por dónde empiezo?”)

Este producto te asigna un bonito barco mercante. El navío tiene una gran cuadrícula cubriendo toda superficie. Aquí es donde colocaremos las losetas de gatos que vayamos rescatando de la isla. Los gatos tienen formas variadas y, a veces, enrevesadas, por lo que encajarlos para que cubran toda la superficie será un reto en sí. Tal como hacen otros juegos de mecánica similar, en el barco hay ratones y habitaciones que puntúan negativamente si no los cubrimos por completo con nuestros amigos felinos.

Durante las pocas rondas que dura el juego podremos rescatar los suficientes gatos como para, con suerte, cubrir casi la mitad de la superficie del barco. Por ello, habrá que tomar decisiones sobre cómo posicionar las losetas y qué áreas cubrir. A ello hay que sumar una importante norma: cada nuevo gato debe colocarse tocando a otro gato. Así pues, dónde pongamos la primera ficha influenciará el resto de turnos.

Al final de la partida, cuantos más gatos del mismo color haya en contacto unos con otros, más puntos otorgan. De este modo, el juego recompensa hacer “familias” de gatos. Algo que puede generar decisiones difíciles, dado que la pieza concreta para tapar ese hueco puede que no sea del color adecuado.

Draft de cartas (o “Lo mío es mío, y lo tuyo es nuestro”)

Tal como hemos visto en muchos otros juegos, el draft de cartas añade siempre una capa de estrategia extra al juego. Como es un sistema fácil de implementar en muchos juegos, me gusta compararlo a la mayonesa en una hamburguesería: es fácil de poner y pega con todo.

Al igual que en 7 Wonders, La Isla de los Gatos ofrece cartas con funciones muy dispares. Por un lado, cestos con las que rescatar a los gatos (aunque los hay más o menos efectivos). También hay cartas con las que colocar tesoros, los cuales son más pequeños y fáciles de encajar, perfectos para rellenar huecos difíciles. Es posible incluso hacerse con gatos comodín, enormes felinos cuyo color podremos elegir para que se adapte a nuestros planes. Algunas cartas ofrecen efectos especiales de un uso, que aunque no puntúan por sí mismos, ayudan a ejecutar combinaciones poderosas. Y, por último, cartas de objetivo. Éstas últimas otorgan muchos puntos de victoria si cumples una condición específica. Son valiosas, pero sólo se si crees que podrás alcanzar el objetivo indicado.

Así pues, de toda esta variedad de beneficios, habrá que decidir quedarse con sólo unas pocas. Y, por supuesto, las que no seleccionemos pasarán a estar disponibles para nuestros rivales. A pesar de que la mecánica principal es la colocación de losetas de gato en tu barco, esta fase de reparto de cartas acaba siendo tan importante, o incluso más, que lo anterior.

Economía (o “no hay MÁS peces en el mar”)

Por si no fuera poco tener que tomar las decisiones de dónde colocar cada gato y qué con qué cartas quedarte, hay que pagar costes para todo ello. Los jugadores reciben una generosa remesa de peces cada ronda (20), que tienen la misma funcionalidad que el dinero.

Cada vez que rescatemos un gato, habrá que pagar 3 o 5 peces en el proceso para atraerlo. Y las cartas con las que nos quedemos, habrá que pagar el coste de cada una (de 2 a 6, aprox.) o, de lo contrario, descartarla.

Así pues, comprar cartas demasiado caras nos puede dejar en bancarrota para atraer gatos. En cambio, si intentamos ser ahorradores, tal vez no tengamos suficiente cantidad o calidad de cartas para hacer todo lo que queramos. Alguien que tenga la bastante picardía podría, incluso, quedarse con cartas clave para sus rivales para después no pagarlos y descartarlas en sus narices. Si, existen personas así de diabólicas.

Bonus: Modo solitario y familiar

Cabe destacar la adaptabilidad de La Isla de los Gatos. Tiene un interesante modo en solitario, donde se hace uso de una baraja de cartas diferente. Del mismo modo, hay una tercera baraja de cartas independiente para jugar a su “modo familiar”: un modo más simplificado y con menos interacción entre jugadores para los que quieran complicarse menos la partida.

Conclusión

La Isla de los Gatos tiene muchas capas de estrategia que se mantienen en el espectro sencillo de los juegos de mesa. Se adapta a todos los grupos y edades. La enorme variedad de cartas añade mucha rejugabilidad, sobre todo por la disparidad de las cartas de objetivo que recompensan diferentes estrategias.

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